Carbón y quesos, ovejas, setas, minas y vacas: L’Alt Berguedà conserva la herencia de un mestizaje singular. Es el Pirineo de Barcelona, donde las dos cumbres del Pedraforca reinan desde el Parque Natural del Cadí-Moixeró. Donde la fuerza expresiva de las pinturas románicas de Sant Quirze de Pedret las hace rabiosamente contemporáneas. Donde la herencia de los cátaros a través de «Camí dels Bons Homes» (Camino de los Buenos Hombres) conecta directamente con el mundo medieval. Donde más de tres mil huellas de dinosaurio cerca de Fumanya son un testimonio de más de sesenta y cinco millones de años. Y donde la ruta minera entre Cercs, Fígols, Vallcebre, Saldes y Guardiola de Berguedà recuerda el papel esencial del carbón en la historia social y económica de este territorio a lo largo de más de un siglo.
02/06/2013
26/05/2013