4 escapadas termales


En las comarcas de Barcelona, los beneficios para la salud de las aguas termales son muy conocidos desde la época de la Antigua Roma. Pero estuvo en el siglo XIX cuando se construyeron los bellos balnearios de estilo modernista que todavía funcionan, dando servicio a cualquiera que desee aprovechar sus propiedades terapéuticas y relajantes únicas. En el interior de la provincia o junto al mar, te presentamos 4 pueblos donde disfrutar de un placer milenario que vuelve a estar a la última.

1. Arenys de Mar

A 50 metros de la playa y 5 metros sobre el nivel del mar, el histórico Balneario Titus es una de las joyas de Arenys de Mar Muy apreciado por sus aguas cloruradas sódicas, especialmente indicadas para tratar el reumatismo y las enfermedades osteoarticulares, el establecimiento tiene una piscina termal exterior con unas vistas espléndidas del litoral.

 

2. Caldes d'Estrac

A cuatro pasos de Arenys de Mar encontramos el Balneario de Caldetes, un templo termal de titularidad pública con aguas que se calientan y mineralizan a 3.000 metros de profundidad. Esto garantiza la pureza de su piscina manantial… ¡y la eficacia de sus propiedades! Según los médicos, las aguas de Caldes d'Estrac son ideales para regenerar la piel, estimular el sistema inmunológico y potenciar la sensación de bienestar general.

 

3. Caldes de Montbui

La tradición balnearia de Caldes de Montbui se remonta a épocas romanas, cuando se construyeron los primeros baños medicinales en la localidad. Pero lo más interesante es que algunos de sus vestigios se han preservado y en el Balneario Broquetas todavía se conserva una auténtica sauna romana del siglo II. Si te gusta la arquitectura, las Termas Victoria te encantarán, ya que la galería de baños tiene una bóveda original del siglo XVIII. El Balneario Vila de Caldes te atrapará con su fachada modernista y la larga lista de visitantes ilustres, que incluye a Pablo Picasso, Joan Miró y Manolo Hugué, entre otras personalidades. Y en los Baños Termales El Sarareig puedes bañarte en el mismo lugar donde la gente lavaba la ropa a mediados del siglo XX. Son un espacio público, así que toma nota: ¡el precio de entrada no es nada caro!

 

4. La Garriga

Las aguas termales de La Garriga también las conocían bien los romanos, que  disfrutaban de ellas con fines terapéuticos y de relax. El exclusivo Centro Termal del Hotel Blancafort actualiza esta tradición y ofrece tratamientos innovadores que son especialmente indicados para combatir el estrés, aliviar contracturas y fracturas y mejorar las afecciones de la piel. Y en las Termas La Garriga, situadas en un edificio modernista totalmente restaurado, te cautivará su ambiente de paz y tranquilidad, en el que el aroma de las flores del jardín se fusiona con el fluir constante de las aguas mineromedicinales. Además, su piscina exterior es espectacular...


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