4 poblados íberos


Antes de que los romanos desembarcaran en las costas de la actual Cataluña, los pueblos que conocemos con el nombre genérico de íberos ocupaban el largo y ancho del territorio, aproximadamente entre los siglos VI y I aC, y levantaron construcciones habitualmente en lugares elevados, una parte de los cuales ha llegado a nuestros días. Te invitamos a conocer 4 yacimientos ibéricos museizados, cada uno de una tribu diferente de las que convivieron en las, hoy, comarcas de Barcelona.

1. La montaña de Olèrdola

Este enclave privilegiado de la comarca del Alt Penedès se ha disputado a lo largo de 4.000 años, y todas las civilizaciones han dejado aquí su huella. De la época de los íberos -llamados cesetanos en estas latitudes- encontramos un pueblo fortificado de extensión considerable, que supo adaptarse a la complicada orografía del terreno y que aprovechó una muralla anterior.

2. L'Esquerda

Situado sobre un acantilado que baja hasta un meandro del río Ter, con unas amplias panorámicas de la Plana de Vic, los ausetanos levantaron cerca de la actual Roda de Ter un poblado rodeado de murallas de seis metros de espesor, con dos torres macizas en la entrada, y donde se distingue claramente una calle principal que cruzaba de punta a punta el pueblo. En el Museo Arqueológico que hay junto a los restos del poblado podrás ver las piezas más destacables encontradas en el transcurso de las excavaciones.

3. El Cogulló

Si los habitantes del poblado de L'Esquera controlaban el paso del río Ter y la Plana de Vic, los del Cogulló hacían lo propio con el río Llobregat y el Pla de Bages. En este caso no eran ausetanos, sino lacetanos. A día de hoy siguen realizándose excavaciones en el yacimiento, pero todo parece indicar que durante muchos siglos fue un importante lugar de paso, de relación comercial y, claro está, de control territorial.

4. Ca n'Oliver

Poblado ibérico y museo se dan la mano en este yacimiento localizado en una colina de la sierra de Collserola y dentro del municipio de Cerdanyola del Vallès. Algunos restos arqueológicos del pueblo han sido restaurados, y de dos casas y un taller se han construido réplicas, para que el visitante visualice mejor cómo debían vivir aquí los layetanos hace más de 2.000 años.

 

  • Los cuatro yacimientos descritos y otros forman parte de la Ruta de los Íberos impulsada por el Museo de Arqueología de Cataluña.


Más información: