La ruta de la leche al Lluçanès


Del pasto de vacas, ovejas y cabras hasta la mesa en forma de queso y postre lácteo. En el Lluçanès no hay secretos y puedes venir cuando quieras a comprobar todo el recorrido de la leche desde los campos, granjas y procesadoras hasta los restaurantes.

Más que nunca estamos tomando conciencia de que somos lo que comemos. Por este motivo cada vez es más necesario -y a veces muy difícil- saber de dónde vienen y cómo se hacen los alimentos, aún más si son de origen animal.

La ruta de la leche del Lluçanès te permite conocer los animales, los procesos y los productos finales de leches, quesos y lácteos de la comarca. Para verlo, es necesario reservar la visita en las explotaciones ganaderas que quieras conocer y con el precio de la visita ayudarás a los pequeños productores a conservar el territorio.

Estas son las cinco explotaciones visitables dentro de la ruta de la leche del Lluçanès:

  • Quesos de Lluçà, con rebaño de cabras de pasto y un obrador artesanal de quesos. La visita permite también la cata del producto. El teléfono de reserva es el +34619728079
  • Quesos Betara, con ovejas ecológicas, visita a la granja y obrador y la opción de probar el producto. Teléfono: +34938880852
  • En Soler de n'Hug encontramos una explotación ganadera de vacas de leche que utilizan un robot para ordeñar. La visita a la granja permite también la cata del producto. Teléfono: +34686793647

Si quieres ser todavía más sostenible y no quieres contaminar el aire mientras te trasladas de una lechería a otra, te recomendamos que alquiles una burricleta. Lo puedes hacer en el Centro Burricleta Lluçanès, en Perafita. Las burricletas, por cierto, son bicicletas eléctricas que, gracias a sus dos cestas, una a cada lado, recuerdan a los asnos de carga.

Y puesto que te has animado a hacer ruta con este vehículo y ponerte en forma, sería una pena que te perdieras otros encantos de la comarca, más allá de los pastos y las procesadoras de leche y lácteos.

Si te ves en forma, cuando estés montado puedes pedalear una hora entre bosques hasta Alpens, uno de esos pueblos pequeños por los cuales parece no haber pasado el tiempo. Te esperan en el casco antiguo la iglesia de Santa Maria de Alpens, edificio barroco-neoclásico, que quemaron durante la primera Guerra Carlista y que conserva un campanario del siglo XV, y la pequeña iglesia de Sant Pere de Serrallonga, pequeño edificio prerrománico del siglo IX. La font de la Llena, que cuidan los ancianos del pueblo y donde los vecinos todavía se acercan a buscar agua, es uno de los puntos más concurridos, y en las afueras del municipio, la Rocadapena nos muestra como a veces el paso del tiempo y la erosión pueden hacer verdaderas esculturas con paredes de roca naturales.

En Olost, otro municipio del Lluçanès a 580 metros de altitud en medio de un valle atravesado por el riachuelo de La Gavarresa y la riera del Lluçanès, encontramos el Espacio Rocaguinarda, un interesante museo que nos explica la historia del bandolerismo en Cataluña. Muy cerca encontrarás el casco urbano de Santa Creu de Jutglar, a 606 metros de altitud, donde destacan la iglesia de Santa Maria de Olost, de finales del XVII, y la ermita de Sant Adjutori, acabada de construir en 1717.

Puedes completar esta ruta con la iglesia de Santa Maria de Lluçà, perdida en medio de los bosques de la comarca y con una envidiable conservación de su legado románico.

En Tuirsmo del Lluçanès, encontraréis lugares recomendables para comer y dormir.


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