Tesoros del invierno


El invierno es tiempo de sopas, escudellas, cremas y estofados. Platos de cuchara que calientan el cuerpo y reconfortan el espíritu con una contundencia que es de agradecer. Pero en las comarcas de Barcelona hay más propuestas para disfrutar de los placeres de la gastronomía durante los días de frío. Tesoros de temporada que te seducirán con su sabor intenso. ¿Quieres conocerlos?

Alcachofas. La alcachofa es una hortaliza muy arraigada en la comarca del Baix Llobregat, ya que se cultiva desde hace casi un centenar de años. Las más sabrosas y tiernas son las alcachofas del Prat de Llobregat, una afirmación que puedes comprobar personalmente si te acercas a las Jornadas gastronómicas del Pota Blava y la Alcachofa Prat que se organizan en esta población durante el mes de marzo. A la brasa, hervidas, rebozadas, fritas, asadas, rellenas, acompañando guisos o verduras... Las prepares como las prepares, ¡están para chuparse los dedos!

Xató. Esta ensalada a base de escarola y salsa romesco es uno de los grandes platos del invierno. Especialidad típica del Garraf y el Penedès, son famosas las comidas comunitarias que se organizan alrededor del xató en cuanto llegan los primeros fríos. Las xatonades de Vilafranca y Vilanova i la Geltrú son paradas obligadas de una ruta gastronómica que incluye muchos otros puntos de interés.

Legumbres de la tierra. Aunque las legumbres secas están disponibles todo el año, parece que apetecen más cuando bajan las temperaturas y los días se acortan. Cocidos y servidos con verduras, los garbanzos, las alubias y las lentejas son entrantes saludables y fáciles de preparar. Y lo mejor es que los payeses de las comarcas de Barcelona saben cultivar estas legumbres muy bien: el garbanzo menudo del Vallès, el garbancito del Anoia y el garbanzo de Oristà son variedades locales muy sabrosas que se aprecian en toda Cataluña, y la alubia del Ganxet ha conseguido la Denominación de Origen Protegida en las comarcas del Maresme, el Vallès Oriental y el Vallès Occidental

Trufa negra. Acabamos este breve repaso con una seta que crece bajo tierra en los bosques húmedos. Se trata de la trufa negra, una joya muy apreciada por su aroma y que en la cocina suele emplearse rallada o cortada en láminas casi transparentes. Entre los meses de noviembre y marzo se puede conseguir fresca en los mercados de las comarcas del Bages, el Berguedà, Osona y el Anoia, y también en las ferias que se organizan en los municipios de Centelles y Olvan. La Ruta de la cocina de la caza y la trufa del Berguedà te permite degustar esta delicatessen en diferentes restaurantes de la comarca y decidir cuál es la receta con trufa que prefieres.

 


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