Caminos al cielo


El peregrino es, quizás, el más antiguo de los turistas. Motivado por un deseo de crecimiento espiritual, transita largas distancias, recorre nuevos paisajes y descubre culturas diferentes con el objetivo de alcanzar una realidad sublime. Sin embargo, en nuestros días, el perfil del peregrino se ha diversificado muchísimo y los caminos religiosos han dejado de ser únicamente vías de autoconocimiento. Te presentamos una selección de 4 rutas para peregrinos modernos.

1. El Camino de Sant Jaume

El Camino de Sant Jaume es la parte del Camino de Santiago que recorre Cataluña y que recoge a los peregrinos que vienen de Europa por La Jonquera. En la provincia de Barcelona, esta ruta milenaria entra por la sierra de las Guillerías, cruza Vic y Manresa, se para en el Monasterio de Montserrat y sigue hasta Igualada, antes de continuar por tierras de Lleida. En total, son 180 kilómetros a realizar en 9 etapas, un recorrido ideal para cualquiera que desee pasar unos días de introspección personal o bien disfrutar de la riqueza natural, histórica y cultural de la ruta.

 

2. El Camino Ignaciano

Otro camino interesante es el que recrea la senda que el caballero Ignacio de Loyola recorrió en 1522 desde su pueblo natal hasta Manresa. Después de su conversión espiritual en una sencilla cueva sobre el río Cardener, el peregrino vasco tomó la decisión de abandonar definitivamente la vida que había llevado hasta entonces y embarcarse hacia Tierra Santa para profundizar en su deseo de "trabajar por el bien de las almas". Hoy, San Ignacio continúa siendo un referente importantísimo en la capital del Bages, y son muchos los lugares que conservan la huella indeleble del fundador de la orden de los jesuitas.

 

3. Los Caminos del Obispo y Abad Oliba

El obispo y abad Oliba fue un religioso benedictino, antiguo conde de Berga y Ripoll, que renunció a sus privilegios para ingresar en el monasterio de Santa Maria de Ripoll. Gran impulsor del arte románico, la ruta creada en su honor une las comarcas de Osona, el Bages y el Ripollès alrededor de un patrimonio arquitectónico de gran valor. Destacan el Monasterio de Santa Maria de l'Estany, el portal románico de la Seu de Manresa, el Monasterio de Sant Pere de Casserres y el Museo Episcopal de Vic.

 

4. El Camino de los Monjes

Según una leyenda, el abad del monasterio de Sant Llorenç del Munt pidió permiso al obispo de Barcelona para asentarse en otro lugar, puesto que sus tierras no eran fértiles y la reclusión del monasterio, ubicado en la cima de la Mola, les hacía sufrir "el mal de la tristeza". El obispo autorizó la mudanza siempre y cuando respetaran un precepto: "que andando sin cruzar ningún río, torrente ni riera, se establecieran donde mejor les fuera". Y así fue como los religiosos cruzaron Matadepera, Terrassa y Sant Quirze del Vallès, antes de tomar la decisión de radicarse en Sant Cugat y fundar su magnífico monasterio. En la actualidad, el Camino de los Monjes se puede recorrer a pie en menos de cuatro horas y permite disfrutar de unas bonitas vistas panorámicas.


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