Corpus de flores


El calendario de fiestas tradicionales en las comarcas de Barcelona es riquísimo e incluye celebraciones tan antiguas que sus orígenes se pierden en el tiempo. Pero una de las más bonitas es, sin duda, la fiesta del Corpus Christi, una conmemoración destinada a rendir homenaje al cuerpo de Jesucristo mediante procesiones, animales imaginarios, huevos bailarines y alfombras de flores. Así que apárcalo todo y ven a disfrutar de esta confluencia de elementos religiosos y paganos: ¡no te dejarán indiferente!

1. La Patum de Berga

En la ciudad de Berga, la festividad del Corpus tiene nombre propio: la llaman La Patumy es tan importante que la UNESCO la ha declarado Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. Se celebra cada año en una fecha diferente, pero lo que nunca cambia es la pasión con la que viven los berguedanos su fiesta grande, una demostración de teatro popular absolutamente singular en la que el fuego, la música y los personajes mitológicos son los principales protagonistas. Si vas, no dejes de pedir en cualquier bar un vaso de barreja: ¡es la bebida por excelencia de la Patum de Berga!

 

2. Las Enramadas de Sallent

De premio son también las Enramadas de Sallent, y, de hecho, tienen, como mínimo, tres: Fiesta de Interés Turístico, Fiesta Tradicional de Interés Nacional y Premio Nacional de Cultura a la mejor iniciativa artística popular. ¿Quieres saber el porqué? Pues acércate la tarde del miércoles de Corpus a este pueblo de la comarca del Bages y pasea por sus calles. Las encontrarás totalmente engalanadas con imaginativas decoraciones a base de flores, boj, madera, hierro, flecos de papel… todo un espectáculo de arte efímero que se puede admirar hasta el domingo, cuando llegan a su fin las celebraciones del Corpus.

 

3. La fiesta del Corpus en Sitges

¿Te imaginas un mundo en el que los coches han sido expulsados del asfalto y millones de flores ocupan su sitio? Pues esto es, precisamente, lo que pasa en Sitges durante los días del Corpuscuando las calles de esta villa del Garraf aparecen completamente cubiertas de alfombras elaboradas con elementos naturales, claveles sobre todo. Sitges también es un buen lugar para disfrutar del Ou com Balla ("El Huevo que Baila"), una costumbre propia de la fiesta del Corpus que consiste en hacer bailar un huevo vacío sobre el surtidor de agua de una fuente. Sí, sí, has leído bien: ¡podrás ver bailar un huevo! En el Palau Maricel, el Palacio del Rey Moro y en el Jardín del Hospital San Juan Bautista se puede admirar este ritual tan curioso.

 

4. La fiesta del Corpus en La Garriga

Alfombras de flores muy bonitas también las hay en el Corpus de La Garrigauno de los pueblos de veraneo preferidos por la burguesía catalana entre los siglos XIX y XX, y más de treinta decoran las calles del centro. Pero las ornamentaciones vegetales no se limitan al suelo, puesto que se pueden encontrar arreglos florales en las escaleras de la iglesia, en un mural del barrio de Dalt y en los cuatro altares que se levantan en las plazas de Santa Isabel y de los Olivos, en la calle Calabria y en la calle la Doma. Para redondear la jornada, quédate hasta el final de la procesión religiosa del domingo por la tarde, cuando una gran batalla de claveles da por acabada la fiesta.


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