Descubre el legado de Oliba en Montserrat


Dar un paseo o hacer una ruta por Montserrat es también descubrir un poco más del bisbe Oliba y de su pasión por el románico, rodeado de montañas y naturaleza. 

Aunque el santuario tiene su origen en la ermita de Santa Maria, fue el abad Oliba quien en el año 1025 fundó el monasterio de Montserrat entre sus imponentes montañas. 

Es decir, que si no fuera por él, probablemente nunca hubiéramos tenido a la Moreneta, icónica imagen de la virgen creada en el siglo XII y que atrae cada año a centenares de fieles y turistas que llegan en Ferrocarrils, en coche, bicicleta o a pie a estas montañas emblemáticas. 

No tendríamos tampoco la basílica, que acoge el camarín de la misma Moreneta, un gran edificio gótico y renacentista, consagrado en el 1592 y rehecho a finales del siglo XIX. 

No encontraríamos a las corales de la Escolania de Montserrat ni tampoco conoceríamos el conjunto monumental del via crucis, con esculturas de principios del XX, ni las de Josep Maria Subirachs o las tallas de madera de Josep Llimona. 

Todo este legado artístico y religioso debe parte de su existencia a la idea de Oliba, que utilizó el ideario religioso para conseguir grandes treguas en conflictos medievales y para ayudar a que la paz se convirtiese en uno de los elementos esenciales del espiritualismo catalán, así como promovió la construcción de templos románicos. 

Por eso, no sorprende que la plaza del monasterio reciba su nombre y se encuentre allí una escultura de bronce creada en 1993, obra de Manuel Cusachs, en la que aparece sentado y sosteniendo con la mano izquierda unos planos que representan la primera iglesia de Montserrat. Con la derecha, hace un gesto de bienvenida a los que visitan el santuario. 

Cerca de Montserrat, en el municipio de Marganell, encontramos también un remanso de paz y belleza donde el bisbe Oliba envió a un grupo de monjes en el año 1025: se trata del monasterio de Santa Cecília de Montserrat. Casi todo lo que podemos disfrutar es gracias a la reforma que él mismo ordenó, pues no queda casi rastro del templo prerrománico.                                                                            

Además de por Montserrat, el camino Oliba sigue los pasos del personaje histórico por otras ciudades emblemáticas como Vic, Ripoll, Manresa o Sant Joan de les Abadesses, donde también dejó una importante huella. 


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