De Montserrat a Manresa


Los 23 kilómetros finales del camino son el último reto físico para el peregrino antes de llegar a la anhelada Cueva de San Ignacio. Pero, al mismo tiempo, los paisajes y las poblaciones que atraviesa, ricas en patrimonio y referentes espirituales, constituyen un regalo para los sentidos. Y es que ya se sabe que lo bueno de viajar no solo es alcanzar un destino, sino disfrutar del trayecto hasta llegar a él.

Atrás quedan el Monasterio de Montserrat, y las experiencias vividas en la Montaña Mágica. Por delante: veintipocos kilómetros llenos de sorpresas patrimoniales, naturales e históricas, la mayoría de origen medieval. La etapa final del Camino Ignaciano representa el último escalón que hay que superar para llegar a Manresa, la ciudad donde, hace más de medio siglo, Ignacio de Loyola pasó diez intensos meses realizando sus ejercicios espirituales. 

Hace más de quinientos años... 

El recorrido a pie empieza en el camino de Els Degotalls ahora de bajada, y se prolonga hasta la Ermita de Santa Cecilia, desde donde hay que continuar en dirección a la Ermita de San Cristóbal, una ermita de origen románico situada junto a la riera de Marganell, ya en el municipio de Castellbell i el Vilar, en un paraje idílico al pie de la vertiente norte de la montaña de Montserrat.

La ruta llega al pueblo de Castellgalí y sigue por un antiguo camino medieval, del siglo X, que en algunos tramos coincide con el camino de Sant Jaume. Serpenteando, a veces pisando tramos de la antigua calzada romana que seguramente Ignacio también recorrió en su peregrinación a Manresa, se llega al Castillo de Oller del Mas y, a continuación, a la Torre de Santa Catalina, desde donde ya se divisa el perfil de la ciudad de Manresa, con la Colegiata Basílica de Santa María de la Aurora (llamada La Seu) y la Casa de Ejercicios Espirituales de la Cueva de San Ignacio como elementos reconocibles.

Dejando atrás la Ermita de la Virgen de la Guía, se llega finalmente al Pont Vell. El momento de cruzar este antiguo puente, como hizo Ignacio de Loyola hace más de quinientos años, es uno de los más emocionantes para la mayoría de los peregrinos. Al otro lado del río Cardener, les espera una ciudad fascinante, llena de lugares de interés: entre otros, el Colegio de los Jesuitas (donde los caminantes pueden sellar su credencial), la Basílica de Santa María de Manresa (uno de los templos góticos más impresionantes de Cataluña), la calle del Balç (una calle del siglo XIV donde se ubica un centro de interpretación) y la Cueva de San Ignacio, el lugar ignaciano por excelencia y uno de los referentes universales del mundo jesuítico que constituye el final del trayecto.

No te lo pierdas...

El Centro de Interpretación de la Manresa Ignasiana «Espai Manresa 1522. La ciutat d’Ignasi» invita a realizar un viaje a la Edad Media, para conocer todos los secretos de los orígenes medievales de Manresa y descubrir, mediante maquetas, proyecciones audiovisuales y una museografía exquisita, cómo era la ciudad en 1522, cuando san Ignacio de Loyola vivía en ella. 


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