El reino de la personalidad


En el corazón de Cataluña te espera una comarca singular, llena de contrastes, en la que épocas muy diferentes se dan cita. En el Bages, los restos prehistóricos conviven con los monumentos barrocos sin aparentes desavenencias, y las altas cumbres parecen velar por la fertilidad de los extensos campos de viña. Si no te gustan las medias tintas, esta tierra te fascinará sin duda alguna.

¿Sabías que en el Bages hay un yacimiento salino originado hace 40 millones de años y explotado desde el tiempo de los romanos? Se trata de la Montaña de Sal de Cardona, un lugar único en el mundo por la espectacularidad de las vetas del interior de las galerías y la diversidad de minerales. ¡El recorrido guiado a 86 metros de profundidad es imposible de olvidar! 

Bien cerquita, en Manresa, encontramos el antiguo colegio de San Ignacio, un edificio del siglo XVII que acoge el Museo Comarcal y su imponente colección de arte barroco. Al acabar la visita, no dejes de ir a la cueva de San Ignacio, la calle del Balç y la Seu: al fin y al cabo, esta basílica gótica es el principal monumento de la capital del Bages. 

Y ya que hablamos de insignias, ¿qué te parece si continuamos nuestro recorrido subiendo a uno de los símbolos culturales, espirituales y religiosos de Cataluña? Escuchar al coro de niños cantores entonando la Salve y el Virolai en la Basílica de Montserrat es una experiencia única. Y si quieres disfrutar de las mejores vistas, sube a pie hasta los 1.224 metros de la cumbre de San Jerónimo. La ascensión es bastante tranquila, y la belleza de la panorámica a los cuatro vientos, absolutamente increíble... 

¿Tienes hambre? ¡No te preocupes! La fuerza de estas tierras permite producir una gran diversidad de productos alimentarios de calidad, algunos de ellos muy singulares. Es el caso de la berenjena blanca, una hortaliza deliciosa que dejó de cultivarse en el siglo pasado y que ahora se ha recuperado. También de los vinos de la Denominación de Origen Pla de Bages: de aroma fresco, una espléndida textura y sabor afrutado, los blancos de la comarca deben gran parte de su personalidad a la uva picapoll, ya que el Bages es el único lugar de España donde se cultiva esta variedad.

 


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