Los colores de la primavera


Cuando llega el buen tiempo, el paisaje gastronómico de las comarcas de Barcelona añade nuevos colores a su paleta. Los ocres, marrones y negros de los platos de invierno dan paso a tonalidades más vivas, donde el verde asume el papel protagonista. Saluda a la primavera con algunos de los alimentos más sanos y nutritivos de la dieta mediterránea.

Estrellas verdes. Los espárragos del Baix Llobregat y los guisantes del Maresme son las grandes estrellas de los entrantes primaverales en las comarcas de Barcelona. También apreciamos mucho los calabacines, las habas tiernas, las espinacas y los tirabeques, y entre todos nos aportan las vitaminas y los minerales que tanto necesitamos después de los largos y fríos días de invierno. 

Amarillo potente. Con el inicio del buen tiempo, las gallinas ponen más huevos, y nos invitan a disfrutar de la gran diversidad de recetas que admite este ingrediente fundamental en la cocina catalana. Huevos fritos, duros, al plato, pasados por agua, revueltos o en tortilla... sus posibilidades culinarias son infinitas. Y si usas huevos rubios del Penedès, tus platos subirán de categoría.

Blanca artesanía. Las gallinas no son las únicas que se reactivan cuando llega la primavera. Con la subida de las temperaturas, las cabras, vacas y ovejas producen mucha más leche, y los grandes artesanos queseros de las comarcas de Barcelona no la desaprovechan. El queso azul de Osona, de búfala del Bages, de ceniza del Berguedà y el requesón del Vallès son sólo cuatro de las especialidades típicas del territorio que vale la pena que tengas en la nevera. Los encontrarás fácilmente en Lactium, la feria que se organiza en Vic durante el mes de marzo para promocionar este producto tan importante en la dieta.

Frutas rojas. Cerezas y fresas son dos frutas deliciosas y perfectas para poner el punto final a una buena comida de primavera. Las cerezas de Sant Climent de Llobregat, por ejemplo, son muy valoradas por su sabor dulce y fresco, una exquisitez de la que disfrutan especialmente los niños. En Arenys de Munt, las cerezas de Roca tienen un punto más ácido, pero son las preferidas de muchas personas por su piel fuerte y su gusto intenso. ¿Y qué podemos decir de la fresa del Maresme, la reina indiscutible de las frutas rojas? Con nata, con zumo de naranja o con azúcar y vino dulce, son todo un capricho para los sentidos.

 


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