Los sabores de la Anoia


La Anoia es una comarca con gran diversidad de productos autóctonos: legumbres, como el garbanzo de la Alta Anoia, cereales, como el arroz papelero, la sabrosa butifarra de Calaf, y muchos otros productos, como la miel de mil flores y el aceite de oliva. La producción agroalimentaria que se cultiva, se elabora o se produce en la comarca es muy rica y diversa, aunque, en algunos casos, poco conocida. A continuación, te descubrimos la esencia de la gastronomía anoienca haciendo un recorrido por los sabores más preciados.

El garbanzo de la Alta Anoia es pequeño, de superficie lisa y piel muy fina, y su volumen aumenta hasta tres veces durante la cocción. Se trata de una especialidad local que durante muchas generaciones ha pasado de padres a hijos y que ha consiguido una perfecta adaptación al medio y unas cualidades gastronómicas excepcionales. En la comarca hay varios productores, de los cuales algunos trabajan de manera ecológica, como Fruits del Secà, de Sant Pere Sallavinera,  y Pep Mestre, de Argençola. Se puede comprar en varios puntos, entre otros, en la tienda de la cooperativa Agro Igualada.

Una forma interesante de conocer un territorio es a través de la gastronomía y sus productos autóctonos. En la comarca de la Anoia se puede revivir una pequeña parte de la vida que se hacía en los molinos de papel: solo hay que probar el plato del arroz "paperer", una receta que se remonta al siglo XVIII y que en la actualidad puede degustarse en los restaurantes de la comarca. Se trata de un guiso a base de carne (jarrete de cordero o ternera) y arroz condimentado con cebolla, tomate, manteca de cerdo, un poco de laurel y un toque de vino. Es una receta cargada de historia y del modo de vida de los molinos.

En la zona de la Alta Anoia se produce la butifarra de Calaf, elaborada a partir de las partes más nobles del cerdo, mezcladas con la grasa de la panceta, y todo sazonado con sal y pimienta. También tienen fama los huevos de Calaf, valorados por su calidad; provienen de la explotación avícola de la familia Frauca, dedicada desde mediados del siglo XX a la cría de gallinas y la producción de huevos.
 

El origen del arroz papelero

Para conocer su origen hay que remontarse al siglo XVIII, a los antiguos molinos de papel. En aquella época, Anoia era una de las comarcas más activas en la fabricación de papel gracias al gran número de molinos que se agrupaban alrededor del cauce y de los afluentes del río Anoia. Capellades y La Pobla de Claramunt son dos de las poblaciones que vivían de esta industria, aunque se sabe que buena parte de los municipios de esta comarca tenían, al menos, un molino papelero. El papel de esta zona, en especial el papel de barba y el papel de fumar, se vendía a gran parte del mercado español y a las colonias de América. Y el llamado arroz papelero no era más que el plato que se preparaba para que los trabajadores de esta industria tuviesen energía suficiente para aguantar las largas jornadas laborales.


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