Oliba y tres museos con tesoros del románico


Quizás la imagen que tenemos del románico, gracias a las joyas arquitectónicas que se levantan mucho municipios y montañas, es de piedra desnuda, sin color. Pero los colores relucientes que se han perdido en sus iglesias y monasterios todavía se conservan gracias al patrimonio románico que guardan los museos, que deben mucho a la figura de Oliba, gran impulsor de este estilo artístico medieval en Cataluña.

Siempre bajo la sombra de Oliba, te proponemos dejarte impresionar por unos colores que eran obtenidos con pigmentos de origen natural gracias a un patrimonio que hoy en día está muy disperso por el territorio y vinculado a su paisaje.

Esta ruta por los museos del románico la puedes empezar en el conjunto de pinturas murales y de pintura sobre madera más numeroso y antiguo de Europa que se encuentra en Barcelona, en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC). Orfebrería, escultura en piedra y en madera completan una colección que te muestra el arte medieval en un muy buen estado de conservación. Podrás contemplar algunas de las famosas pinturas procedentes de las iglesias de Sant Climent y Santa Maria de Taüll, dos de las joyas más valiosas del románico en el Pirineo. Frontales de altares como el de Avià, que nos muestra la liturgia medieval de manera parecida a los comics modernos, el de Esquius o de la Seu d'Urgell, capiteles, baldaquino y pinturas de altar del monasterio benedictino de Sant Serni de Tavèrnoles son algunos de los tesoros más importantes del románico guardados en el MNAC.

La huella de Oliba aún es más intensa en el Museo Episcopal de Vic, que posiblemente no existiría de no ser por su figura. La catedral románica de esta misma ciudad fue consagrada en 1038 por el obispo Oliba y sus relieves y capiteles se encuentran aquí. La Catedral es un edificio muy representativo de la primera arquitectura románica, que más tarde, en el siglo XII, fue enriquecida por el que se denomina taller de Vic-Ripoll, que esculpió también la portada del monasterio de Ripoll. La portada de la iglesia de Sant Vicenç de Malla, el frontal del altar de Sant Martí de Puigbò o el descendimiento de Erill la Vall son otras muestras importantes del románico que podemos encontrar en este museo que también cuenta con un espacio Oliba donde recorrer de manera virtual la vida del obispo y abad.

Finalmente, en el Museo Diocesano y Comarcal de Solsona se conserva un importante legado de pintura mural proveniente de las iglesias románicas del Berguedà. Puedes ver algunos conjuntos de pintura mural prerrománica y románica de la iglesia de Sant Quirze de Pedret, en Cercs, que fueron encontrados el uno encima del otro. Los dos fragmentos prerrománicos, el Orador y el Caballero, estaban colocados a ambos lados de la ventana del ábside central, bajo la pintura de los veinticuatro ancianos del Apocalipsis. Pinturas del ábside de Sant Vicenç del Rus, la lipsanoteca con caja prismática y depósito excavado proveniente de Sant Martí de Puig-reig y los laterales del altar de la iglesia de Sant Andreu de Sagàs enriquecen todavía más el patrimonio románico de este museo.

 


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