Paisajes sobre tela


Pegada a Barcelona, la comarca del Vallès Occidental esconde un patrimonio natural y cultural que nadie se espera. La oferta incluye dos parques naturales, un río recuperado y un legado con huellas modernistas e industriales importantísimas. Si no te lo crees, ¡compruébalo tú mismo! A continuación te damos unas claves imprescindibles para que puedas disfrutar intensamente de tu visita.

El Parque Natural de la Sierra de Collserola y el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt y el Obac son dos espacios verdes de gran valor ecológico y paisajístico. ¡Por eso están protegidos! Entornos incomparables que puedes descubrir a pie o en BTT, y en los que a menudo se organizan recorridos guiados por expertos. Especialmente interesante es la subida hasta el monasterio de Sant Llorenç del Munt: erigido en la cumbre más alta del macizo, desde allí disfrutarás de una panorámica excepcional que abarca los Pirineos y la sierra del Garraf.

Bien cerquita, a 640 metros de altitud y dentro del término municipal de Sant Llorenç Savall, nace el río Ripoll. Se dirige hacia el sur y, en su viaje para unirse con el Besós, dibuja parajes de gran belleza. Como el torrente de Colobrers, un espacio contaminado hasta hace muy poco que hoy presume de aguas y márgenes limpias. O como la acequia Monar, una construcción del siglo X que sigue dotando de vida las históricas huertas de la orilla.

El Ripoll es, precisamente, una de las claves de la exuberancia patrimonial de Sabadell. Y es que, desde finales del siglo XIX, se instalaron junto al río muchas fábricas textiles que contribuyeron al enriquecimiento de la burguesía industrial de la época. Un paseo tranquilo por el centro de la población te permite descubrir joyas modernistas como el Hotel Suizo, el Despacho Lluch, el Colegio Enric Casassas, los lavaderos de la Fuente Nueva o la Fundación Antigua Caja Sabadell 1859. Si te gusta la arquitectura, ¡ésta es la tuya!

La producción de tejidos también fue una importante actividad económica en la Terrassa modernista. Por este motivo no es de extrañar que la ciudad sea la sede del Museo Textil, un espacio cultural con una impresionante colección de telas de todo el mundo y de diferentes materiales y técnicas. El Vapor Aymerich, Amat y Jover, actual Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña, debería ser otra parada obligada durante tu visita. La máquina de vapor que hacía funcionar los telares sigue allí, y te sorprenderá lo bien que se conserva.

 


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