Peregrinación a golpe de pedal


Las dos últimas etapas del camino que san Ignacio de Loyola realizó por tierras catalanas en 1522 pueden realizarse en uno o dos días en bicicleta. Los 50 kilómetros que separan las ciudades de Igualada y Manresa, pasando por el monasterio de Montserrat, ofrecen la oportunidad de hacer una ruta cicloturista ideal para diferentes niveles de experiencia. 

De Igualada a Montserrat

Salimos del centro de Igualada, dispuestos a superar los casi 27 kilómetros de la primera etapa hasta el monasterio de Montserrat. Se trata de un recorrido con una dificultad media, puesto que la pendiente hasta Montserrat es fuerte.

Nos dirigimos a la ermita románica de Sant Jaume de Sesoliveres y, a continuación, al pueblo de Castellolí, donde, además de haber un albergue de peregrinos, se puede visitar la iglesia vieja del pueblo y beber agua fresca en alguna de sus fuentes. Siempre con vistas a la montaña de Montserrat, el camino se adentra en el parque natural del mismo nombre, un espacio verde lleno de rincones para descubrir. Subimos por la carretera del Bruc y vamos hasta Can Massana, seguimos hasta la antigua ermita consagrada a santa Cecilia, que actualmente se ha convertido en un centro de arte contemporáneo, y ascendemos hasta el monasterio por la pista, evitando el sendero que usan los caminantes. Una vez en el monasterio de Montserrat, podemos dejar las bicicletas y disfrutar del patrimonio natural y arquitectónico de este popular lugar. 
 

De Montserrat a Manresa 

La segunda etapa tiene el punto de salida en el monasterio de Montserrat y el de llegada en la ciudad de Manresa. Recorre un total de 23,5 kilómetros. Es un tramo de dificultad media y gran parte de la ruta se realiza en bajada.

Para descender en bicicleta desde la ermita de Santa Cecilia, es mejor no coger ningún camino sino seguir todo recto por la pista de tierra, dejando a la izquierda una casa, y cruzar el torrente para encontrar el punto en que los caminantes se unen al camino de tierra que lleva a las ermitas de Sant Cristòfol y Sant Jaume, ya en el municipio de Castellbell i el Vilar. La ruta continúa hasta Castellgalí. En la bajada desde esta población, hay que caminar y llevar la bicicleta a mano, y hay que llevar mucho cuidado al pasar por la C-55. Una vez en la capital del Bages, los ciclistas pueden visitar la imponente Seu de Manresa, el centro histórico y la Cueva de San Ignacio, centro espiritual y punto de llegada de los peregrinos ignacianos. 

Consejo

Antes de empezar a pedalear es importante planear bien las etapas, estudiar a fondo los perfiles altimétrico y organizar bien el equipaje en la bicicleta (llevar equilibrado el peso de las alforjas y tener a mano, en la bolsa del manillar, la documentación con los mapas de la ruta o un dispositivo móvil con conexión). También hay que reservar los alojamientos y tener localizados los lugares cercanos que se quieren visitar, si el tiempo lo permite. 


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