Un territorio para siempre


Puede que no te suene el concepto “Economía circular”, pero seguro que estás de acuerdo con sus principios. A estas alturas del cambio climático, ¿quién no se preocupa por la degradación de los ecosistemas, el despilfarro energético o la generación de residuos plásticos? En las comarcas de Barcelona, estamos muy concienciados al respecto y por eso existen gran cantidad de iniciativas políticas y ciudadanas para fomentar un estilo de vida más respetuoso con el medio ambiente. Pero también defendemos el turismo sostenible, así que aquí van cinco propuestas para preservar indefinidamente el territorio que compartimos.

1. Viaja sin contaminar

Siempre que puedas, olvídate de coches, autocares, aviones y cruceros y desplázate en tren, metro y tranvía, ya que son los tres medios de transporte colectivo con un impacto ambiental más pequeño. Una vez en tu destino, camina a todos lados: la fuerza de tus dos piernas es la forma de energía más verde que existe y, además, te permitirán acceder a los rincones más secretos y pintorescos.  

2. Alójate en establecimientos que ostenten sellos medioambientales

En las comarcas de Barcelona son muchos los alojamientos turísticos con buenas prácticas medioambientales que les permiten exhibir alguna de las certificaciones internacionales en turismo sostenible. El sello Biosphere y el estándar ISO 14000 son dos reconocimientos con mucho prestigio, y, si te hospedas en un espacio protegido, intenta que haya conseguido la Carta Europea de Turismo Sostenible (CETS)

3. No despilfarres recursos naturales y evita el uso de plásticos

¿Ya te has instalado? Estupendo: deseamos que disfrutes de tu estancia al máximo. Pero, por favor, haz un uso racional del agua, pide que te cambien las sábanas y las toallas sólo cuando sea necesario, apaga la luz cuando salgas de la habitación y no dejes la ventana abierta si tienes la calefacción o el aire acondicionado en marcha. Y si vas de compras, opta por los mercados de payés en vez de los supermercados, llévate un canasto de mimbre o una bolsa de tela y huye de las bandejas de corcho blanco, los envases de tetrabrik y las bolsas de plástico. El planeta te lo agradecerá y todos nos beneficiaremos.  

4. Valora los muebles antiguos, rústicos y reciclados

¿Eres aficionado a los muebles vintage? Pues estás de suerte, porque en las comarcas de Barcelona hay muchos alojamientos decorados con mucho gusto y creatividad, con piezas de origen familiar o encontradas en tiendas especializadas; una opción estética que tiene consecuencias éticas, ya los muebles rústicos y restaurados denotan un mayor respeto por el medio ambiente. Y si te apetece comprar algún objeto concreto, no dejes de visitar el Mercantic, un mercado de compraventa de antigüedades situado en una vieja fábrica de cerámica de Sant Cugat del Vallès. Abre todos los días menos los lunes y está repleto de muebles con encanto y objetos curiosos. Una cita imprescindible ¡y muy sostenible!

5. Compra en tiendas locales y mercados de segunda mano

Si no quieres contribuir al calentamiento global fomentando el transporte de mercancías, intenta adquirir ropa y objetos fabricados localmente. En los ejes comerciales de Mataró, Granollers, Sitges, Vilafranca del Penedès, Vic, Terrassa y Vilanova i la Geltrú puedes encontrar pequeños comercios familiares repletos de productos que no hallarás en otros sitios. En Igualada puedes conseguir productos de piel y ropa de punto de mucha calidad y, depende de cuando vengas, visitar también el Rec 0, un centro comercial efímero donde, dos veces al año, marcas de primer nivel venden sus creaciones en un entorno fabril único. Y en todo el territorio se organizan regularmente mercados de segunda mano muy interesantes. Entre los más conocidos están los de Granollers, Sabadell, Arenys de Mar, Tona y Canet.


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