Un viaje a los pasillos del Modernismo


En los inicios del siglo pasado, el arte nouveau triunfaba en París: fachadas ondulades, carteles con motivos florales, escaleras forjadas... Una nueva estética que reflejaba la vida moderna de la ciudad y que, en Cataluña, llegó con fuerza. Pero cuando los aires del arte nouveau cruzaron los Pirineos, los arquitectos catalanes lo reinterpretaron a su manera. Es lo conocemos como el modernismo catalán.

Convencidos que para ser modernos no había que renunciar a la tradición, los modernistas de Cataluña buscaron una nueva síntesis entre el pasado y la modernidad más radical. Por ejemplo, se recuperaron soluciones antiguas como la bóveda catalana y los vitrales, y se incorporaron innovaciones como el ladrillo visto, el hierro forjado, la cerámica vidrada, los esgrafiados y una de las grandes aportaciones de Antoni Gaudí: el quebradizo (trencadís).

Así, las innovaciones en el mobiliario, los tejidos, la escultura y las artes aplicadas llenaron residencias de veraneo, iglesias, hospitales y jardines, fábricas y bodegas. No tengas miedo por la distancia: un vasto patrimonio modernista te espera en las comarcas de Barcelona. El retrato de una dama con miriñaque, un aposento de formas redondeadas o la pequeña escuela para los hijos de los obreros de una colonia textil pueden tener más poder de evocación que la mejor lección de historia. Algunas recomendaciones:

Casa Domènech i Montaner (Canet de Mar)

La Casa Domènech es la última obra del arquitecto catalán. Se trata de la mansión de la propia familia Domènech, una joya modernista donde se integran con armonía numerosos elementos provenientes de las artes aplicadas, como por ejemplo la cerámica, la carpintería y el vitral. Se puede acceder y visitar el interior de todos los aposentos.

Museo del Cau Ferrat (Sitges)

Fue fundado por el artista Santiago Rusiñol como casa-taller en 1893. Contiene las colecciones de pintura, forja, cerámica, vidrio, arqueología, escultura y mobiliario de la época. Las actividades organizadas por Rusiñol con la participación de artistas, músicos y escritores convirtieron el Cau Ferrat en el llamado Templo del Modernismo.

Torre de la Creu (Sant Joan Despí)

Josep Maria Jujol fue uno de los grandes arquitectos del modernismo catalán a pesar de que, desgraciadamente, siempre ha quedado en un segundo plano. Este edificio lo proyectó mientras era arquitecto municipal de Sant Joan Despí y es una de sus obras más insignes. Se puede visitar, en una ruta conjunta con otras casas del arquitecto, siempre que se concierte cita previa.

Museo de Cerámica ‘La Rajoleta’ (Esplugues de Llobregat)

‘La Rajoleta’ fue una de las empresas dedicadas a la producción de cerámica industrial que vivió con el Modernismo su época de máximo esplendor. Arquitectos como Gaudí, Gallissà, Puig y Cadafalch, y Domènech y Montaner nutrieron sus obras arquitectónicas de elementos cerámicos elaborados en la fábrica de Esplugues. Ahora, la fábrica se ha convertido en el Museo de Cerámica ‘La Rajoleta’ y se puede visitar de martes a domingo.

Se dice que el modernista es un romántico que mira la naturaleza. Lejos de la racionalidad de la línea recta –la simetría queda prohibida–, los artistas de la época buscaban la forma orgánica y la profusión de detalles. La línea curva agitó los edificios y las fachadas se llenaron de motivos ornamentales. Numerosas imágenes femeninas de gran sensualidad y las formas de la naturaleza decoraron, en aquellos años, miles de muebles, carteles, joyas y todo tipo de objetos de uso cotidiano.


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