Camino Oliba: trekking, románico y naturaleza


Desde Montserrat hasta las basses de Puigsec, descubre con esta ruta las maravillas de la naturaleza y el románico catalán de la mano de la memoria del bisbe Oliba. Rutas a pie, vistas espectaculares de montaña, joyas arquitectónicas medievales y, en resumen, un camino lleno de historia, naturaleza y espiritualidad. Autor de las asambleas de Paz y tregua que pacificaron el mundo rural medieval y fueron claves en el talante pacífico de la cultura catalana, el obispo Oliba nos ha dejado también uno de los caminos más bonitos y atractivos. 

Etapa 1: Montserrat-Manresa-Vic: 

Esta etapa de 86 kilómetros pensada para hacer en tres días (cinco etapas de media jornada) coincide con tramos del camino de Santiago. Empezamos con el monasterio de Montserrat (link interno) que el propio Abad ordenó construir, donde encontramos una plaza y un monumento en su recuerdo. En Manresa, entramos por el Pont Vell y conocemos la Cova de Sant Ignasi y la Basílica de la Santa Seu, que fue reconstruida durante la época del abad (en el año 1003). Después de pasar por el monasterio de Sant Benet de Bages, pasamos por Navarcles y cruzamos las viñas del Pla de Bages hasta Artés y el Monasterio de Estany. En Vic, ciudad con centro medieval, el puente de Queralt o las ruinas del castillo de Montcada, interesante ejemplo de románico construido sobre un templo romano, son algunas de las joyas. Pero si lo que queremos es profundizar en la figura del que fue obispo, sólo tenemos que acercarnos a la catedral y al museo episcopal, con la escultura de Domènec i Fita justo delante. 

Etapa 2: Vic-Ripoll-Sant Joan de les Abadesses

Es el tramo más exigente del Camí Oliba, dividido en diez etapas de medio día y, por tanto, ideal para hacerlo en cinco o seis días. Cruza Folgueroles, pueblo natal del poeta Verdaguer, antes de llegar al emblemático monasterio de Sant Pere de Casserres. Los monasterios de Santa Maria de Ripoll y Sant Joan de les Abadesses nos vuelven a llevar en la máquina del tiempo hasta las maravillas del románico y lo hacen, además, después de que vivamos una de las transiciones más espectaculares del paisaje catalán: la que se da entre la región central y el verde pirenaico que se va intensificando a medida que subimos hacia el norte. Collsacabra y el pantano de Sau, con su campanario sobresaliendo, el Montseny, las Guilleries, el castillo de Montesquiu y los riscos de Tavertet son algunos de los puntos mágicos de naturaleza e historia por donde pasa esta etapa. 

Etapa 3: Sant Joan de les Abadesses - Les basses de Puig-Sec

Un camino con 40 kilómetros más, pensado en hacer en tres etapas de medio día cada una. Cruza los municipios con legado medieval de Camprodon y Molló y llega hasta las basses de Puig Sec, un regalo de la naturaleza en el mirador del Canigó, ya en la frontera con Francia. La proyección es ampliar este camino unos 50 kilómetros más, hasta el monasterio de Sant Miquel de Cuixà, y posteriormente hasta Toluges, que fue donde Oliba celebró su primera asamblea de Paz y Tregua. 


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