Delicias gastronómicas del Camino Ignaciano


El año 2022 se cumplirán 500 años de la estancia de Ignacio de Loyola en Manresa y la gastronomía tendrá un papel muy destacado en la celebración. La ciudad trabaja para proyectar esta parte de su historia que le ha dado fama mundial. Pensando en los peregrinos que realicen el Camino Ignaciano hacia la capital del Bages, se han recuperado tres productos gastronómicos de la época: el caldo del peregrino, un vino bullit y un dulce, y ya empiezan a ofrecerlos algunos restaurantes de la comarca.

La palabra restaurante tiene su origen en el caldo restaurador que se ofrecía a los peregrinos para reconstituir el cuerpo y reconfortar el espíritu. El caldo, según el director de la Fundación Alicia, Toni Massanés, está muy ligado a los conceptos viaje y camino. Es totalmente vegetal y está inspirado en la comida que debió de tomar san Ignacio de Loyola en su época. En aquellos tiempos, la carne escaseaba, aunque Manresa era una ciudad conocida por su riqueza hortícola. Se sabe que el místico, en sus períodos de abstinencia y meditación, se alimentaba en gran parte de caldo, e incluso se conserva, en la a la Cueva de Manresa, el cuenco de madera original que san Ignacio utilizaba para tomarlo.

Después de un largo proceso de investigación y documentación histórica, la Escuela de Hotelería Joviat de Manresa y la Fundación Alicia han creado un caldo con aromas de raíces, hierbas y setas de los bosques del Bages. Es ligero y depurativo como una infusión, ideal para beber a cualquier hora del día, y se ha elaborado pensando en aquellas personas que necesitan reponerse del largo viaje y serenarse. El reconfortante líquido transporta cinco siglos atrás al viajero que lo pruebe. Y puede que incluso le ayude a recuperarse «mística, curativa y espiritualmente», como le pasaba al destacado jesuita.

Además del caldo del peregrino, la aproximación gastronómica a la época ignaciana ha permitido descubrir otros productos típicos, como el vino bullit y el dulce del peregrino. La denominación de origen Pla de Bages está recuperando este vino, que estaba muy arraigado en la comarca pero que en los últimos tiempos había caído en el olvido. Además, varias panaderías y pastelerías han apostado por una pasta dulce con almendras semejante a los carquiñoles. Una propuesta gastronómica diferente y única, que nos hace viajar en el tiempo y conocer una parte olvidada de nuestra historia culinaria.

¿SABÍAS QUE...?

El vino bullit es un vino dulce artesano y casero que se elaboraba en las masías del Bages hace cinco siglos. Ahora, la denominación de origen Pla del Bages lo está recuperando. Se prepara calentando el mosto de la uva, de manera que pierda parte del agua y se concentren más los azúcares naturalmente contenidos en la pulpa. Después se deposita en una bota y se deja fermentar en la bodega. Una vez finaliza el proceso de fermentación, el vino bullit está listo para empezar su envejecimiento, que se prolongará hasta que los expertos lo afinen y obtengan un vino redondo para disfrutarlo.


Más información: