El Llusanés, sin prisas


Si pintamos campos de trigo, ovejas, pueblos pintorescos, patrimonio románico y restaurantes comprometidos con el producto y añadimos gente amable, auténtica y rural, nos sale un retrato del Llusanés. Un territorio entre Osona y el Bages donde la vida pasa a otro ritmo y que se debe descubrir sin prisas.

Cris y Carles del blog de viajes, wetravel.cat, aceptan el reto encantados y nos invitan a hacer una escapada para adentrarnos en sus maravillas con esta ruta:

Sábado

  • 09.00h Desayuno en Perafita
  • 10.00h Ruta en Burricleta
  • 14.30h Comida en la Fonda la Primitiva (Lluçà)
  • 16.30h Visita en el monasterio de Lluçà
  • 18.00h Llegada en el Hotelet (Prats de Lluçanès)
  • 19.00h Paseo por el entorno de Prats
  • 21.00h Cena en Cal Baumer
  • 23.30h Mirador del santuario de Lourdes

Domingo

  • 10.00h Ruta del pan (Mas Terriabras, molino de Puig-oriol, panadería Cal Pujals)
  • 14.00h Comida en Ca la Mercè
  • 16.30h El roble de la Señora
Els prats segats del Lluçanès

Desayuno en Perafita

Seguramente habréis probado alguna vez las famosas tortas de Perafita, pero ha llegado el día de comerlas directamente en el lugar donde se producen: el bonito pueblo de Perafita. Nosotros elegimos la de chocolate, pero hay de muchas variedades:  de piñones, de cabello de ángel e incluso saladas. Y sí, ¡son adictivas!

Les coques de Perafita

Ruta en Burricleta

Nos han dicho que el Llusanés se debe descubrir tranquilamente y, por ello, decidimos empezar a descubrirlo en bici. Pero no es una bici cualquiera, es la Burricleta, una bici eléctrica, o mejor dicho, de pedaleo asistido. Efectivamente es mucho más adecuado este nombre porque comprobamos que si no pedaleamos, nada de nada, el motor no funciona. Si sois de la ley del mínimo esfuerzo, la Burricleta no es su transporte. Seguramente, lo que buscáis es una moto, pero en este caso no estaréis descubriendo el Llusanés sin prisas.

Burricleta, una manera de conèixer el Lluçanès

Santa Eulalia de Puigoriol

Mientras pedaleamos, también aprendemos cómo hacer que nuestra Burricleta nos ayude más. Cuanto más subida haga el camino, más energía necesita y, por tanto, tenemos que apretar el botón “arri” y dar 1, 2 o 3 zanahorias a nuestra Burricleta. Empezamos la ruta de la Sierra del Molar y tras un recorrido por caminos, llegamos al primer pueblo pintoresco de la ruta: Santa Eulalia de Puigoriol. 

Entrada a Santa Eulàlia de Puigoriol amb burricleta

Sant Martí d’Albars (puente románico)

Una carretera muy poco transitada nos lleva hasta el núcleo rural de Beulaigua y, tras el maravilloso pueblo de Sant Martí de Albars. Pero, para nosotros, el gran atractivo de este pueblo es el magnífico puente románico que cruza el arroyo de la Gavarresa.

El pont romànic de Sant Martí d'Albars

Perafita

Cuando llegamos a la mitad de la ruta, la hacemos combinando caminos y más carreteras poco transitadas y nos lleva, de nuevo, a Perafita. Aunque hemos empezado nuestro fin de semana aquí, atravesarlo en bici nos permite descubrirlo al ritmo de la zona. En total 26 kilómetros entre “arris”, zanahorias, pueblos encantadores y paisajes bonitos nos han dado la bienvenida a una comarca que promete.

Descobrint Perafita en Burricleta

Comida en la Fonda la Primitiva

En Lluçà hay dos paradas obligatorias: el monasterio, que veremos después, y la Fonda la Primitiva, uno de los mejores restaurantes que hemos probado en los últimos meses. Aquí, no hay carta ni se elige lo que se come. La Kin, la cocinera, decide el menú de cada día, que se sirve poco a poco. Pero no es un menú de primer, segundo y postre, sino incluye varios entrantes, un segundo contundente y una degustación de postres. Todo con una calidad extrema y un producto de gran calidad. A nosotros nos tocan unos buñuelos de espinacas, unos nachos con hummus de zanahoria, una ensalada de remolacha y col, un carpaccio de calabacín con sésamo, una sopa de melón y una ternera a la brasa exquisita. Y de postre, un pastel de chocolate y un helado de queso con frutos rojos. ¡Delicioso!

Els plats de la Fonda la Primitiva

Monasterio de Lluçà

Justo delante de la fonda, tenemos una joya románica, el Monasterio de Lluçà. Se sabe que la primera iglesia fue consagrada el siglo X, pero la actual es más tardía. Es muy acogedora con los techos también de piedra, pero lo que más nos gusta es la puerta decorada con hierro forjado. Se cree que es de la forja de Ripoll y según nos cuenta el guía, es una de las forjas que mejor trabajaba el hierro porque descubrió cómo mantener la temperatura alta y constante. No os perdáis tampoco el altar, donde hay una reproducción de pinturas de origen bizantino.

La porta de l'església del monestir de Lluçà

Claustro del Monasterio de Lluçà

Hacer la visita guiada con el conservador del espacio es más que aconsejable, ya que transmite con pasión su visión de la historia del lugar. Probablemente será muy difícil demostrar científicamente si el claustro ya se hizo con la primera iglesia y si, por este motivo se trata del claustro catalán más antiguo que queda en pie. Pero lo que si es cierto es que este claustro de planta irregular tiene 22 capiteles esculpidos con temas vegetales y de bestiario. Preguntad cuál es la puerta que conduce a la sala anexa donde se guardan las pinturas murales y frescos del siglo XIV que completan este conjunto importantísimo del románico catalán.

El claustre del monestir de Lluçà

Prats de Lluçanès

Ya lo dice su nombre, prados. Es el paisaje que abunda en el entorno de la capital del Llusanés. Recién segados, de color dorado, llenos de ovejas pastando y con el día fundiéndose. No podemos pedir una postal más bonita. El Llusanés nos acaba de regalar uno de esos momentos que suelen ir buscados y que, por suerte, encontramos de casualidad.

Els prats segats del lluçanès

Dormir en el Hotelet

Nuestros anfitriones de esta noche son Jordi y Teresa, una pareja de mediana edad que nos recibe con los brazos abiertos. Hace 13 años que decidieron montar el Hotelet, una casa con una docena de habitaciones, con la intención de ayudar a dinamizar el turismo en la zona. Habitaciones modernas, bien decoradas y con todas las comodidades. Pero si en algo destaca en el Hotelet, es en el trato. Por la mañana, nos dejan una bandeja llena de pastas de la panadería del pueblo con un mensaje personalizado. ¡Nos gustan los lugares con alma!

L'Hotelet de Prats de lluçanès

Cena en Cal Baumer

En Cal Baumer se come en una mesa compartida. Una mesa larguísima (¡12 metros!), Donde los comensales se sientan de lado separados por una o dos sillas, dependiendo de las reservas del día. Encontraréis un menú de cocina casera, de proximidad y con raciones generosas. En la sala, Ramon explica con detalle el menú del día y, en la cocina, su mujer, Maria Mercè, se encarga de dejar a punto los platos para que satisfagan todos los estómagos. Después de los postres os ofrecerán licores gratuitos. Probadlos, porqué los produce todos, de manera casera y natural, Ramon.

El sopar a Cal Baumer

La luna desde el santuario de Lourdes

Situado en un espacio tranquilo y elevado, es un lugar ideal para contemplar la luna y las estrellas con el hermoso santuario de Lourdes como telón de fondo. Si váis de día, es un mirador espléndido para disfrutar de las vistas de buena parte del Llusanés: pequeños pueblos y masías aisladas, el pueblo de Prats de Lluçanès, el Montseny, los Pirineos orientales y Montserrat.

El santuari de Lurdes de nit

Domingo

Si ayer descubrimos parte del patrimonio cultural, los paisajes y los pueblos del Llusanés, hoy nos adentraremos de lleno en unas de sus producciones más conocidas: el trigo y el pan.

Ruta del pan

La mayoría de los panaderos del Llusanés siguen elaborando el pan como se hacía antiguamente, siguiendo un proceso artesanal y sin prisas, la manera que más caracteriza la comarca y sus habitantes. La ruta del pan permite descubrir el proceso desde el principio: la producción de la materia prima. Así que con esta ruta, visitaremos una explotación agraria, un antiguo molino de harina y un horno de pan, mientras descubrimos más paisajes del Llusanés.

Els prats del Lluçanès

Mas Terricabras

Imma y Miquel son dos de los "culpables" que en el Llusanés se vuelva a producir trigo candeal, una variedad antigua que ha permitido recuperar el aroma y el sabor del pan de antes. La recuperó un campesino de la masía Montorro (Sant Agustí de Llusanés), a partir de una espiga que encontró en una despensa y, después de volver a plantar, el Mas Terricabras se encargó de devolverle la vida. Este tipo de trigo es menos productivo que el convencional, pero tiene mucha más calidad, es más digestivo, no contiene químicos y gracias a sus aristas, mucho más fuertes, y a su altura, puede llegar a los 2 metros, no se lo comen los jabalíes. Imma y Miquel tienen unas fuertes convicciones y apuestan por el producto de la tierra y aunque obtienen menos rendimiento y no es fácil (tienen que llevar a moler el trigo en un pequeño molino en Bellver de Cerdanya), no dejarán de cultivar trigo candeal.

El camps del mas Terricabras

Molino de Puig-oriol

El molino de Puig-oriol estuvo en activo hasta los años 80, sin embargo, cuando el arroyo Llusanés lleva agua y permite llenar la balsa, aún funciona. Este antiguo molino de harina funcionaba gracias a la fuerza del arroyo y era uno de los que formaban parte de la red de molinos de la zona. Antonio nos espera para contarnos todos los detalles, desde los dos molinos que esconde (uno para moler el grano del ganado y el otro para hacer la harina del pan) hasta la rueda por donde entra el agua y diferentes muelas del molino. ¡Un auténtico viaje en el tiempo!

El molí de farina de Puig-oriol

Panadería Cal Pujals

Cal Pujals no es un horno cualquiera es un horno moruno, es decir, donde se hace el fuego en el mismo recinto que se cuece el pan. Son difícil de encontrar hoy en día y se caracteriza por una bóveda de obra dentro de la cual se quema leña que hace subir la temperatura y deja el horno listo para cocer el pan. La arquitectura del horno es una maravilla que ya tiene más de 80 años y Sergi o Dani, ambos hermanos panaderos, os lo enseñarán más que orgullosos, y no es para menos. Son del tipo de panaderos que todavía se levantan a las 3 de la madrugada para hacer el pan del día. Trabajar con harina de trigo candeal y masa madre implica que la masa tiene que fermentar durante horas, y no con 30 minutos como el pan de supermercado. El mostrador del horno también es una pequeña joya de museo, donde parece que los años no han pasado. Recomendamos, por supuesto, que compréis pan, notaréis la diferencia con el convencional, pero también que probéis la “coca de forner”, ¡es de premio!

El pa del forn de Cal Pujals a Sant Boi de Lluçanès

Sant Boi de Lluçanès

La ruta del pan nos ha llevado hasta Sant Boi de Llusanés, uno de los 13 pueblos que conforman el Lluçanès. Un pueblo regentado por la calma cotidiana, lleno de casitas de piedra, coronado por la iglesia. Hacer una vuelta no os llevará más de 15 minutos, pero creemos que es más que recomendable para siguiéndonos empapando del Llusanés sin prisas.

El nucli de Sant Boi de Lluçanès

Comida en Ca la Mercè

En medio del pueblo, encontramos esta antigua masía que ahora acoge el restaurante Ca la Mercè. Pero, no busquéis la Mercè como hacíamos nosotros, es sólo el nombre de la casa que han querido mantener los actuales propietarios. Aquí la joya de la corona, son los postres. Una carta infinita que va desde trufas, hasta todo tipo de pasteles, pasando por crepes y cremas dulces. Si sois de los que guardáis siempre un rincón para el dulce, ¡os encantará!

El dinar de Ca la Mercè

El roble de la Señora

Para despedirnos de esta magnífica comarca, vamos a ver una de sus joyas naturales: el roble de la señora. Se trata de un árbol monumental inventariado por la Generalitat, de grandes proporciones (15 metros de altura, 4 mientras de vuelta de cañón y 30 metros de diámetro de la copa). Es tan grande y majestuoso que incluso algunas de sus ramas se apoyan en unos troncos que se han habilitado para asegurar su conservación. Está en las afueras de Sant Boi, se puede ir a pie (20 minutos) o en coche.

El roure de la Senyora

Información práctica

  • Burricleta. La sede de la Burricleta el Llusanés es Puigmajor, una masía a 3 km del pueblo de Perafita. Una ruta de medio día cuesta 25 euros por bici. Hay precios especiales para familias.

  • Fonda la Primitiva. En el pueblo de Lluçà. Hay que reservar porque sólo hacen un turno. El menú cuesta 22 euros, bebidas aparte.

  • El Hotelet. En Prats de Lluçanès. Los precios van entre los 50 y los 60 euros por habitación doble en función del día de la semana y la temporada e incluyen el desayuno.

  • Cal Baumer. Tienen un menú que cambian cada semana y que se puede hacer completo (32 euros) o sólo un plato (23 euros).

  • Ruta del pan. Sólo debe tener claro cómo llegar al Mas Terricabras (Oristà). Allí os facilitarán toda la información (con coordenadas GPS incluidas) para llegar al resto de puntos. Hay que reservar con antelación. Son 15 euros por adulto y 5 para niños de 6 a 12 años.

  • Ca la Mercè. En Sant Boi de Lluçanès. Tienen carta y el fin de semana ofrecen un menú de 26 euros.


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