Sabores de otoño


Durante todo el año, la diversidad de paisajes de las comarcas de Barcelona ofrece un mundo de posibilidades para disfrutar de los placeres gastronómicos. Pero en otoño, la gama de alimentos que se encuentran en los mercados es aún más rica, y los platos se llenan de los sabores deliciosos y sorprendentes que caracterizan la cocina catalana. Con la despensa llena de productos de temporada, ¡agradecerás al frío su llegada!

Un mar de tesoros. Cigalas, gambas rojas, sepias y calamares son los tesoros de otoño más buscados en las lonjas de Costa Barcelona. A pesar de que son exquisitos en las preparaciones más simples, también se aprecian mucho en las recetas de mar y montaña. En las Jornadas gastronómicas del Calamarenys en el Maresme puedes descubrir cómo los cocinan en diferentes restaurantes de la comarca.
 

Paraísos de montaña. Los bosques del Berguedà y Osona son verdaderos paraísos para los buscadores de setas, encantados de poder respirar el aire puro de las montañas mientras recogen los robellones, trompetas de la muerte y negrillas que llenan de sabor muchos platos de temporada. Si quieres imitarlos, recuerda que las setas se limpian con un trapo húmedo; nunca bajo el grifo de agua.

Las raíces de la tierra. El otoño es tiempo de tubérculos y en los huertos del interior de las comarcas de Barcelona, no faltan. En Osona, son muy apreciadas las patatas del Bufet, y en el Berguedà, las aguaturmas, los boniatos y las patatas de montaña gustan mucho por su sabor dulzón y la suavidad de su textura. Se pueden tomar fritos, hervidos, cocidos al vapor, al rescoldo, al horno y a la cazuela; en purés, sopas y cremas; o combinados con carne, pescado, huevos y verduras. Los prepares como los prepares, los tubérculos están riquísimos y nunca decepcionan.

Árboles que regalan. La uva de mesa es una de las frutas más deliciosas de la estación, junto con las granadas, los caquis, los membrillos y las manzanas. Pero el fruto más tradicional por estas fechas es, sin duda, la castaña. Protagonista de la festividad de Todos los Santos, es costumbre asarlas al fuego y comerlas acompañadas de panellets y vino dulce. Los castaños del Montseny dan unos frutos especialmente sabrosos y se pueden conseguir en la feria de la castaña que se organiza en Viladrau a finales de octubre.

 


Más información: