Sabores tradicionales de Navidad


La Navidad es una celebración que, en las comarcas de Barcelona, se vive en familia y alrededor de una mesa repleta de platos tradicionales. En un territorio con tanta variedad de productos de calidad, no deja de sorprender que el consenso acerca del menú de estas fiestas sea tan grande. Las sopas contundentes, los pollos de corral, las ensaladas con verduras de temporada y los turrones no pueden faltar. ¿Quieres saber qué se acostumbra a comer en estas fechas tan señaladas?

Cena de Nochebuena. En Cataluña, la cena de la vigilia de Navidad es, tradicionalmente, muy sencilla y moderada. Un caldo de pollo o de pescado es el preámbulo perfecto a las tapas frías que vienen después. Es momento de degustar los embutidos de Osona, los quesos de montaña y el paté de La Llacuna, las anchoas y el marisco cocido. Acompañada de grandes rebanadas de pan de payés tostadas al horno, alioli de membrillo y aceitunas del país, no hay cena más sencilla de preparar. Ni más apetitosa.

Comida de Navidad. ¡El niño ya ha nacido y hay que celebrarlo! De primero, escudella de galets y albóndigas. Después, una bandeja con carne de olla, verduras y garbanzos bien cocidos. En muchas casas, la celebración continúa con un buen gallo negro del Penedès o un capón Pota Blava del Prat de Llobregat relleno a la catalana a base de butifarra, panceta, ciruelas secas y piñones. De postre, barquillos y turrones hechos artesanalmente en el Maresme. Y todo bien regado con vinos y cavas de cualquiera de las cinco denominaciones de origen que tenemos más cerca: Penedés, Pla del Bages, Alella, Catalunya y Cava. Son imprescindibles para disfrutar al máximo de las especialidades ancestrales que nos esperan en la mesa el día de Navidad.

Comida de San Esteban. La comida principal de esta celebración tan catalana demuestra un principio que conocen muy bien cocineros de todo el mundo: que los mejores platos nacen a partir de los restos reposados de las comidas anteriores. Y es que los canelones que se sirven en todas las casas por San Esteban, hechos con la carne sobrante de la escudella, tienen un sabor delicioso. Muchos cocineros añaden al relleno unas trufas del Berguedà, consiguiendo que los canelones se conviertan en las estrellas de una comida que continúa, tradicionalmente, con un buen pescado al horno.

 


Más información: